En nuestra vida cotidiana podemos ser personas sedentarias o activas, pero en ambos casos llega una edad en que el cuerpo necesita que antes de empezar una actividad física intensa calentemos los músculos y lubriquemos las articulaciones.
Esto es especialmente cierto cuando se trata de ejercicio de tipo aeróbico, como correr, saltar, esquiar, pero también en el anaeróbico, como pesas, abdominales, carreras cortas a gran velocidad o Pilates.
La razón es que con la edad los huesos se descalcifican, los músculos pierden elasticidad y las articulaciones se debilitan, debido a la reducción de las cápsulas de líquido sinovial que las rodean.
Todos estos son factores ligados a la edad que aumentan el riesgo de lesiones y dolencias. El Pilates puede intervenir para fomentar la salud y flexibilidad del cuerpo, aunque hay movimientos que pueden acentuar el desgaste del esqueleto y los tejidos blandos y por lo tanto hay que evitar.